Esta vivienda ha sido renovada maximizando su conexión con el jardín, las vistas y la luz natural. Preservando su estructura original, la reforma integral se ha concebido como una extensión del entorno, creándose una atmósfera de calma y bienestar. El objetivo principal era lograr un equilibrio perfecto entre estética y funcionalidad, y un diálogo abierto entre interior y exterior.
Optimización del espacio y conexión con la naturaleza
En un enclave privilegiado en Premià de Dalt, una población de la comarca barcelonesa del Maresme, se ha llevado a cabo la reforma integral de una vivienda en bastantes malas condiciones pero con grandes posibilidades. El principal objetivo de la obra era transformarla en un hogar actual, funcional y en armonía con el paisaje circundante.
Tras averiguar los deseos y necesidades de nuestros clientes, tuvimos claro lo que debíamos hacer: optimizar el espacio, potenciar la relación de la casa con el jardín y aprovechar al máximo la luz natural y las vistas a la pineda y al mar Mediterráneo. La solución arquitectónica propuesta se basó en la apertura de la esquina sudeste de la fachada, creando una gran cocina abierta al salón y favoreciendo la conexión entre interior y exterior. Con esta premisa, se consiguió una casa mucho más amplia y cómoda en la que el límite entre fuera y dentro queda difuminado y donde la luz entra a raudales.
Amplitud, sencillez y luminosidad
Dos de los ejes de la reforma fueron la amplitud y la luminosidad. Gracias a la integración de grandes cristaleras, se inundó de luz natural cada rincón. Y gracias a la eliminación de barreras visuales y a los espacios diáfanos, la frontera entre interior y exterior es mínima, integrándose visualmente el jardín, que se percibe como más amplio y abierto. Además, la luz cambiante a lo largo del día aporta dinamismo y realza la calidez de los materiales utilizados.
Otro pilar de la obra han sido, precisamente, los materiales, todos de gran calidad. Su elección minuciosa ha sido clave a la hora de reforzar la sensación de serenidad y confort. La paleta cromática la protagonizan tonos neutros y naturales, en perfecta sintonía con el paisaje circundante. Con la premisa de que “menos es más” muy presente, el interiorismo se ha centrado en una ambientación minimalista que busca ante todo el bienestar. El resultado es una estética contemporánea pero al mismo tiempo atemporal y, sobre todo, acorde con el entorno natural.
La idea de crear espacios diáfanos ha guiado todo el proceso de reforma. La cocina, transformada en el corazón de la vivienda, se ha diseñado con una gran isla central que, además de funcionar como área de trabajo, lo hace también como punto de reunión familiar.
La conexión de la cocina con el salón se ha potenciado en gran parte por la selección de un mobiliario discreto, para el que se han priorizado los colores cálidos y las formas sencillas. La elección de muebles y complementos ha sido pensada para aportar personalidad al espacio sin recargarlo.
Bienestar y confort en cada detalle
Más allá de la estética, el confort ha sido un aspecto vital. Por un lado, se han renovado todas las instalaciones con el fin de mejorar la eficiencia energética y garantizar el máximo bienestar térmico y acústico. Por otro lado, el jardín ha sido tratado como una extensión de la vivienda, y se ha diseñado respetando la vegetación autóctona y potenciando la privacidad. La selección de plantas mediterráneas, combinada con agradables zonas de estar al aire libre, genera un entorno acogedor donde se puede disfrutar del clima benigno de Premià de Dalt. Así, el exterior bien equipado se ha convertido en un espacio ideal para relajarse y pasar momentos inolvidables.
Esta reforma integral ha conseguido transformar por completo una vivienda desaprovechada pero con un gran potencial. El resultado es una casa totalmente adaptada a las necesidades actuales que, lejos de perder su esencia, ha ganado muchísimos puntos. En ella, el diseño, la funcionalidad y la comodidad conviven en perfecta armonía, mejorando significativamente la calidad de vida de sus propietarios. En definitiva, es una casa que respira luz, amplitud y serenidad, acorde con el paisaje que ahora, también, se disfruta desde el interior.